La adopción de la inteligencia artificial (IA) en las empresas de América Latina sigue sorprendiendo por su velocidad. En 2025, el 88% de las organizaciones reportaron utilizar IA en al menos una función de negocio, y el 72% ya la aplican en múltiples funciones. El crecimiento de herramientas generativas también es notable, con ejemplos como ChatGPT de OpenAI, que alcanzó cerca de 800 millones de usuarios activos mensuales en abril de 2025, duplicando su base en tan solo un año.
Sin embargo, a pesar de esta aceleración, existe una paradoja que las juntas directivas de las empresas deben tener en cuenta. Aunque el capital invertido en IA está creciendo a niveles históricos, el retorno generado aún no justifica completamente esa inversión. Se estima que la facturación global vinculada a IA tendría que crecer entre seis y ocho veces para mantener el volumen actual de inversión. Es evidente que el entusiasmo tecnológico está avanzando más rápido que la captura tangible de valor.
En este contexto, es crucial que las juntas directivas asuman un nuevo papel. La conversación sobre tecnología ya no puede ser delegada únicamente a áreas técnicas o digitales. La inteligencia artificial está empezando a redefinir modelos operativos completos, alterando la productividad laboral y modificando la dinámica competitiva de industrias enteras. Es fundamental que las juntas comprendan el potencial de la IA y cómo puede generar valor diferencial para la organización.
Para lograr esto, las juntas deben adoptar siete responsabilidades centrales identificadas por McKinsey & Company y Assaí Atacadista. Estas responsabilidades incluyen alinear la postura de IA de la organización, definir responsabilidades, formalizar la gobernanza, involucrarse directamente con la agenda de IA, vincular IA a valor a través de métricas concretas, construir fluidez tecnológica dentro de la junta y abordar la cultura y las personas para una adopción sostenible de la IA.
En resumen, el futuro de las empresas en América Latina dependerá no solo del acceso a tecnologías como ChatGPT y la inteligencia artificial en general, sino de la capacidad de gobernar su adopción con claridad estratégica, disciplina de ejecución y enfoque en la creación de valor. Esta combinación de ambición y prudencia será clave para mantener una ventaja competitiva en un entorno cada vez más tecnológico.
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